Onda onda, sólo onda!
Sí, sí. Continúo con el mismo tema. Uno espera que pasen los días y que las cosas mejoren, pero no parecen hacerlo. Tampoco es que empeoren. Simplemente, se congelan; las cosas no avanzan ni retroceden. La compulsión a contradecir(me) en todo es insoportable. La búsqueda constante de las diferencias, incluso cuando no las hay y es necesario forzarlas, también. Lo peor, tal vez, es que sabiendo que se pueden buscar puntos en común, coincidencias, acuerdos, se huye de ese camino y se exacerba lo contrario. Entonces, no hay vuelta atrás. Sobra mala onda y faltan cada vez más ganas. Las empresas que no son unipersonales no se pueden sobrellevar con tanto matorral en el medio de los caminos que deberían ir en el mismo sentido, o por lo menos, compartir el mismo espíritu. Se suma la ausencia de confianza y de compañerismo. Lindo cóctel, no? Quisiera vivir solo en este departamento. Creo que sería mucho más divertido y que podríamos seguir trabajando en proyectos cuasi conjuntos con m...