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Feliz 2010

Por obvias razones, no creo que 2009 haya sido un buen año. Intenté que lo fuera, hice muchas cosas, propuse muchas otras, aguanté otras, mandé al olvido muchas más. En principio, seis meses sin él, hicieron mi año olvidable. Por lógica, no piensa lo mismo. Después, a nivel laboral, fue complicado por todas las consecuencias que trae enredarse con gente cagadora y estúpida. Finalmente, lo que tengo hoy es una sensación de soledad inconmensurable. Como ir cayendo en un pozo y no estar desesperado. Simplemente, cayendo y viendo cómo se alejan los bordes. Ganas de que un cachetazo virtual me cambie la vida, aunque no sea más que un gesto. Estoy dispuesto a animarme a más en mucho. Quienes pretenden hacer de cuenta que me acompañan, no tienen ese mismo ánimo. Tal vez, 2010 marque el momento de volver a tomar decisiones que lleven a empezar de nuevo. Blanquear esta sensación de soledad que no pareciera justificarse. Recuperar la sonrisa, las ganas de vivir los días, de esperar los f...

Al final, hubo matrimonio gay en Tierra del Fuego

No podía ser de otra manera. Fue en el culo del mundo. Felicidades para Alex y José María. Acá la nota de Infobardo, que cita a Télam y dice que los autorizó la gobernadora de Tierra del Fuego, Fabiana Ríos.

La copia trucha

Es así. A veces lo miro y me parece la copia trucha del tipo al que conocí y que se hizo mi amigo. Se convirtió, a mi entender, en su propia copia trucha. No es lo mismo, y perdió la onda. Eso hace también que uno pierda la onda, a pesar de que busque y busque la manera de reflotar viejas risas y complicidades. No sirve de nada. Cuando nada de lo que uno se esfuerce sirve de nada, te encontrás ante una pared que se planta cada vez que intentás mejorar. No hay charla, no hay diálogo, no hay acuerdo ni intención de cooperar. Hay mala onda. Y como no tengo obligación de fumarme su mala onda, a veces prefiero callarme, mandarme a mudar aunque quisiera, en el fondo, volver a re cagarme de risa. En fin, añoranzas inútiles de una época que ya fue.

Mejor

Sí. Se supone que mucho mejor. Ya decidí y empecé a no tomarme las cosas tan dramáticamente. Era de suponerse que me iba a sentir aliviado. Es evidente que las cosas no volverán a ser como cuando eran mejor, así que para qué seguir intentándolo. No me rendí, simplemente, dejé de hacerme cargo yo solo de eso, como si fuera el único con voluntad para hacerlo. Hay cosas más importantes en las que gastar la energía. Por ejemplo en ponerle buena onda a la vida. Se supone que así se vive mejor, ¿no?

Onda onda, sólo onda!

Sí, sí. Continúo con el mismo tema. Uno espera que pasen los días y que las cosas mejoren, pero no parecen hacerlo. Tampoco es que empeoren. Simplemente, se congelan; las cosas no avanzan ni retroceden. La compulsión a contradecir(me) en todo es insoportable. La búsqueda constante de las diferencias, incluso cuando no las hay y es necesario forzarlas, también. Lo peor, tal vez, es que sabiendo que se pueden buscar puntos en común, coincidencias, acuerdos, se huye de ese camino y se exacerba lo contrario. Entonces, no hay vuelta atrás. Sobra mala onda y faltan cada vez más ganas. Las empresas que no son unipersonales no se pueden sobrellevar con tanto matorral en el medio de los caminos que deberían ir en el mismo sentido, o por lo menos, compartir el mismo espíritu. Se suma la ausencia de confianza y de compañerismo. Lindo cóctel, no? Quisiera vivir solo en este departamento. Creo que sería mucho más divertido y que podríamos seguir trabajando en proyectos cuasi conjuntos con m...